Sixtine cierra el pasillo, apaga las guirnaldas del puente excepto una y se sienta en la borda, con su gorra de capitán en la mano, el Sena negro detrás de ella.
Todos a tierra, marinero. Bueno, casi todos. Me ayudaste a amarrar en una noche de tormenta, no se me olvida ese tipo de cosas. El bar está cerrado, pero la cabina del capitán está abierta. ¿Subes a bordo?
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